Científico del arte

Banksy es un misterio a voces: nadie sabe (pero todos sospechamos) que en cualquier momento y lugar puede aparecer una de sus obras. Cuando la mística se acerca más a un experimento que al arte.

Dicen que se trata de un hombre. Cuenta la leyenda que nació en el año 1974. Según los medios, fue en algún lugar cercano a Bristol. ¿Y si se trata de una mujer? ¿Y si, en realidad, Banksy es el nombre que encierra a un colectivo de personas? De lo que no se duda tanto es de su origen ya que sus primeras apariciones fueron en dicha ciudad, donde decenas de ratas grafitteadas recorren actualmente sus calles denunciando la hipocresía de la sociedad y su relación con el capitalismo. 

Casi como un mito urbano, Banksy comenzó su camino por el arte callejero hace, por lo menos, tres décadas. Pero, ¿qué es lo que hizo que se destaque por encima de todos los otros autores del street art? Banksy no es sólo un artista: es un sinónimo de misterio, provocación e ironía. Banksy es un artista, ¿y un científico?

Como si fuéramos parte de su experimento, sus obras valen más por lo que significan que por su belleza, materiales, o lo que cada una denota. El arte de Banksy logró lo que ningún otro artista ha podido antes: que el mundo entero juegue el papel de lienzo, espectador y participante.

Banksy no espera que alguna de sus obras sea expuesta en un museo: él mismo se entromete camuflado a los más grandes y reconocidos para dejar su huella sin que nadie lo note. Casi como en un acto terrorista, el (¿la, los, las, les?) artista dejó su propia versión del llamado arte rupestre en el Museo Británico, en el que un carrito de supermercado forma parte y sin problemas del sentido mágico de una escena de caza. Otros espacios víctimas de estos stunts (si, así se le llama a este acto de filtrarse en un museo para dejar sus obras de manera clandestina) fueron el Museo de Historia Natural de Londres, el Metropolitan Museum of Art, el Brooklyn Museum, y el MOMA de New York. Con el objetivo de romper barreras y dejar que lo mainstream y lo alternativo convivan, Banksy explicó en algún momento a The New York Times: “Muchas veces me he paseado por galerías de arte pensando: ´yo podía haber hecho eso´. Así que parecía adecuado que lo intentara. Esas galerías son sólo armarios de trofeos para un puñado de millonarios”.

Sus límites van más allá de los museos. Le artiste terminó generando un camino alternativo para todo aquel que desee descubrir con sus propios ojos la Franja de Gaza. Por un lado, Banksy diseñó The Walled Off Hotel, un hotel ubicado justo frente al muro que separa Israel y Palestina, con sólo 25 minutos de sol por día. Es un espacio hostil, donde cada detalle fue pensado para invitar a la reflexión a través de sus infaltables obras. Por otra parte, logró expresar su oposición en cuanto a esa dura realidad dejando rastro de su paso por el muro. 

La ciudad de Somerset, al sur de Inglaterra, también fue el spot elegido por él para desembarcar con una de sus peculiares obras efímeras: Dismaland. El parque de atracciones, concebido como una antítesis y burla a Disneyland, funcionó durante 5 semanas. Como su nombre lo indica (dismal significa deprimente en inglés), el parque mostró el lado más triste, impactante y real de la sociedad en la vida actual, representando un castillo semi destruido, una princesa víctima de los paparazzis tras un accidente y balsas de inmigrantes, entre otros. Junto al él, colaboraron otros 58 artistas alternativos de distintas partes del mundo.

Pero su última y más provocadora notoriedad se relaciona con el hecho de autodestruir su obra más conocida (“Girl with balloon”) segundos después de que haya sido vendida en una subasta récord. Tras su intervención, “Love is in the bin” marcó históricamente el mundo del arte, formando la destrucción parte integral de esta nueva obra.

Estamos, entonces, día tras día creyendo que un nuevo Banksy puede aparecer. Ya no se trata sólo de recorrer museos, ni las calles de las ciudades más importantes: el arte de Banksy no está pensado para exhibirse en un museo esperando ser apreciado por cabezas sin crítica. Busca generar polémica, que todos nos cansemos de esperar su aparición para que, de golpe y en el lugar menos pensado (por nosotros), una nueva obra nos de que hablar. Nos interpela, busca sorprendernos, incomodarnos, y hasta cambiemos la percepción de todo lo que tenemos instalado casi como un dogma. Banksy experimenta, y lo hace con nosotros.

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